Antes que nada, no, no soy una víctima más de Bank of America (todavía). Este blog nació con la idea de desdoblar La Voluntad Tarada, donde publico muchas boludeces, con otro blog donde únicamente contara de mi vida en EE.UU. Pero dado que tengo la suerte de tener trabajo y vida social a la vez, el tiempo que me queda para bloggear es muy escaso. Por tal motivo, he decidido reunificar mis dos blogs en La Voluntad Tarada. Los tags EE.UU. y Strongwaters los deberían ayudar a seguir los posts que hubiesen terminado aquí.
No voy a cerrar este blog para que no se pierdan los posts que he hecho, pero los invito a seguir LVT. Todavía hay mucho para contar.
En el país en el que todo, todo, todo viene en porciones más grandes, los sobres de azúcar son más pequeños. En Argentina, todos sabemos (!) que un sobre de azúcar contiene 6,25 gramos de dulzura (invito a los escépticos a leer cuidadosamente uno). En Estados Unidos, en cambio, no hay una medida estandarizada, con lo cual no sé con seguridad cuánto azúcar hay en cada sobre. Sin embargo, el tamaño más común es el de la foto, que por lo que pude averiguar contiene 4,2 gramos (1 teaspoon) de azúcar. Según este sitio, un sobre de azúcar en un McDonald´s contiene 4 gramos.
Uno de los símbolos estadounidenses en el mundo es el billete de un dólar. El color verde, la cara de Washington y la inscripción "In God We Trust". Sin embargo, el gobierno ha intentado reemplazarlo por una moneda y ha fracasado miserablemente. ¿El motivo? La moneda dura mucho más, de manera que acuñar monedas resulta mucho más barato en el largo plazo que imprimir el billete. Dicen que se ahorrarían $500 millones por año.
Sin embargo, la campaña, que incluyó publicidades en la vía pública (les debo la foto), no logró cambiar los usos de la gente, sea por cuestiones prácticas, por preservar la tradición o por mera costumbre. En Argentina, en cambio, pasamos rápidamente del billete de un peso a la moneda de un peso. Pero claro, estamos acostumbrados a cambiar de moneda como de ropa interior.
En el norte del estado de Virginia, se conserva Mount Vernon, la antigua casa del Gral. George Washington, como un museo que muchas personas visitan cada día. Buena parte del museo se dedica a la vida cotidiana de Washington y sus actividades económicas que giraban en torno a la producción primaria. Entre los muchos carteles que ilustran las ideas de Washington, se encuentra el de la foto de aquí abajo.
En la visión de Washington, se hallaba la esperanza de que los Estados Unidos fueran el granero del mundo. Aun poniéndola en el contexto de la segunda mitad del siglo XVIII, esta parece una apreciación algo atrasada dado que la revolución industrial ya estaba gestándose. De todas formas y más allá de haber desarrollado la producción primaria, Estados Unidos progresó para convertirse en una potencia económica mundial aprovechando las oportunidades que le brindó la historia. Por el contrario, no es difícil encontrar a alguien que aun hoy hable de Argentina como el granero del mundo. No es que esto explique las diferencias entre Argentina y Estados Unidos pero sí me parece ilustrativo a la hora de comparar ambas historias.
Tanto en Washington DC como en Virginia, hay varias iniciativas para reciclar, conservar energía y reducir la contaminación y la cantidad de desechos que se generan. Un ejemplo es que Washington DC cobra un impuesto de 5 centavos por cada bolsa de politeileno que el consumidor recibe en un negocio. En el estado de Virginia, donde vivo, tal cargo no existe.
Ayer fui a CVS (digamos que es un Farmacity con todavía más cosas que no son de farmacia) y compré un six-pack de cervezas y una bolsa de pretzels y esto es lo que me llevé a casa:
De más está decir que si hubiese realizado la misma compra en un CVS del Distrito de Columbia, habría rechazado las bolsas; puedo transportar perfectamente esos dos productos en mis manos. o bien salir de mi casa con una bolsa reutilizable. La cajera, en lugar de preguntarme si quería las bolsas (cosa que todos los cajeros en DC hacen antes de cobrártelas) embolsó mecánicamente mi mercancía en las garras del polímero no biodegradable y me dio las gracias para luego continuar con un robótico "next customer please".
La moraleja es que puede ser muy importante concientizar e informar a la gente pero para cambiar la conducta hay que usar la economía. Por tal motivo, propongo cambiar el lema de la campaña:
Aprecien lo que cuesta una botella de San Telmo Torrontés en un restaurant de Georgetown: 30 verdes. En el supermercado vi un Trapiche a 9 dólares. El vino es una de las cosas que es relativamente mucho más cara aquí. Debería averiguar hasta qué punto, pero seguramente los impuestos tengan parte de la culpa.
Mi primera comida en los Estados Unidos fue en Ray's Hell Burger, ubicada en Arlington, VA. Esta típica casa de hamburguesas adquirió fama internacional cuando Obama fue a comer junto con el presidente ruso Dmirti Medvedev.
El pequeño local realmente rebalsaba de gente. En la pared, se mostraban orgullosos dos grandes mapas, uno del mundo y el otro de Estados Unidos, donde se marcaban con pins los lugares de origen de pasados clientes. Luego de cerciorarme de que Buenos Aires estuviera marcado (ya lo estaba, junto con Rosario y alguna localidad del Gran Buenos Aires), procedí a realizar mi pedido: una hamburgues Big Poppa (cubierta de pimienta y con queso azul), batatas fritas y agua. El tamaño de la hamburguesa me impidió terminarla pero fue una de las mejores que he probado, aunque comer algo picante probablemente no haya sido la mejor idea cuando la temperatura superaba los 35ºC.
Algunas cosas más llamaron mi atención. Primero, la existencia de un cajero automático adentro del local, siendo que no estábamos en una gran tienda sino en un pequeño local de comida. Segundo, como en otros lugares pero a diferencia de Argentina, en cualquier local de comida el agua es gratis. No la embotellada por supuesto, pero siempre se ofrece agua corriente con hielo a los clientes. En lugares con más servicio los meseros reciben a los clientes con un vaso de agua con hielo y en lugares pequeños o de comida rápida siempre hay un dispenser disponible. Tercero, a pesar del desprecio de los estadounidenses hacia la mayonesa, ausente en la mesa, se ofrece una interesante variedad de aderezos: ketchup, catsup (el segundo tenía más textura y era más dulce), dos tipos de mostaza, salsa barbacoa, steak sauce y tal vez alguna otra. Cuarto y relacionado al anterior, aquí la mostaza picante sí es picante.
El jueves pasado llegué a Ezeiza para tomar mi vuelo de United. Llegué a la terminal unas 3 horas antes de la partida y pasé sin sobresaltos por todas las etapas de control hasta la puerta de salida del vuelo. Allí pasé mi único sobresalto puesto que en el check-in no me habían asignado un asiento y me dijeron que me lo darían directamente en la puerta. Sin embargo, una vez allí, no faltó la sucesión de gente que tenía una razón para quejarse y demorar la tarea del personal. Así, era imposible no preocuparse de que en algún momento comunicaran que debido a su política de vender, vender y vender, el vuelo había sido sobrevendido. Pero el joven empleado de United había asegurado que había lugar y cumplió con su palabra. Quince minutos antes del despegue me asignaron un asiento del lado de la ventana y como no hay mal que por bien no venga, al embarcar sobre la hora, el último control de seguridad fue bastante más expeditivo que con quienes embarcaron primero. El vuelo no tuvo sobresaltos y más allá de mi incapacidad de conciliar el sueño a bordo de cualquier medio de transporte, fue placentero. El amanecer del viernes me encontró contemplando las costas de Florida y una hora y media más tarde, mientras me preguntaba cómo los estadounidenses andaban en esos autos tan chiquititos, el Boeing 767 aterrizaba suavemente en Dulles.
Hola a todos. Este blog está pensado más que nada para que lo lean quienes me conocen y lo he creado para contarles mis experiencias viviendo en los Estados Unidos. No pretendo escribir un diario que cuente en forma detallada mi vida aquí, ni siquiera seguir un orden cronológico sino simplemente contar aquellos hechos de la vida y la cultura aquí que me resulten lo suficientemente curiosos o interesantes. La Voluntad Tarada va a seguir existiendo aunque probablemente con publicaciones menos frecuentes pero me pareció apropiado dedicar a esto un nuevo blog. Así que los invito a suscribirse de la manera que les resulte más cómoda.
A quienes les resulte extraño el título del blog, viene de este libro. Supongo que la influencia arltiana estará presente en todo lo que escriba, aunque más no sea en el título. Y el encabezado es de esta genial película.
Ah, sé que el diseño es horrible pero voy a trabajar en mejorarlo.